Edificio de principios del XVII, atribuido a Francisco de Praves, que sigue el estilo de Juan de Herrera: nave única, capillas entre contrafuertes, cúpula en el centro, fachada característica de la arquitectura vallisoletana.
El incendio de 1867 consumió los retablos, cuadros y objetos sagrados, pero no afectó a la estructura arquitectónica del templo. Aprovechando los elementos procedentes de otros templos y conventos vallisoletanos de que había sido dotada con posterioridad la iglesia parroquial de San Esteban, llevó a cabo la obra de ornamentación del Santuario Nacional el sacerdote y artista D. Félix Granda con la ferviente cooperación de España entera y América, y con la aprobación y bendición de varios Romanos Pontífices.
Hay, pues, particular razón para afirmar que el Santuario es la obra de toda la Iglesia. Esto se ilustra con los siguientes ejemplos:
- Las Parroquias de España costearon el magnífico Tabernáculo para la Exposición del Santísimo.
- Los seminaristas españoles regalaron los candelabros de bronce del Altar Mayor.
- Las Marías de los Sagrarios, Jueves Eucarísticos y Asociaciones eucarísticas de España, el Sagrario, enriquecido con joyas que entregaron las señoras de España.
- El Ayuntamiento de Valladolid, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
- Las Universidades, Institutos y Escuelas, el púlpito.
- Correos, la Guardia Civil, la Fiscalía de Tasa y los Periodistas, el retablo de la Virgen del Pilar.
- Diputaciones Provinciales costearon algunos relieves del retablo mayor.
- Ayuntamientos ornamentaron los muros del presbiterio.
- Militares de la Séptima legión pagaron las puertas de caoba y de roble.
- Miles de viudas de España costearon las lámparas de bronce del Altar Mayor, en sufragio de sus esposos difuntos.
- Etc…
Retablo mayor, obra del siglo XVII, en el ático: Crucifijo (1500), Virgen y San Juan, obra de Pedro de la Cuadra (s.XVII). Lleva en el centro la grandiosa estatua del Sagrado Corazón de Jesús, y en los laterales cuatro grandes relieves: en la parte superior la Última Cena y la Invitación del Señor al apóstol Santo Tomás, en los dos tableros inferiores aparecen dos grupos de adoradores y propagadores del amor de Cristo presididos por la Virgen Santísima y el otro por San Juan Evangelista, obra de Granda.
Es un altar en honor a los mártires del s.XX (7.290) para perpetuar su recuerdo, en él se depositaron sus nombres.
También encontramos a la Virgen del Val, Patrona de los Plateros (s.XIII); y S. Pedro Regalado, del círculo de Pedro de Sierra (s.XVIII).
A la izquierda, Santiago el Mayor y Pablo de Tarso escoltan el retablo de Ntra. Sra del Pilar, patrona de la Hispanidad. Aparecen imágenes de santos y santas españoles, como confirmación de la promesa de María: “En este pueblo no faltará nunca la fe de mi Hijo”.
Destaca por
su importancia histórica en este mismo lateral la capilla de San José (prop. A
J. De
Ávila, s.
XVII), en el retablo de la escuela Salmantina (s.XVIII), relacionado con Juan
Fernández; que antes había sido del Corazón Inmaculado de María.
* Esta capilla, en tiempos del P. Hoyos, estaba presidida por una imagen del Salvador, ante la cual acontecieron distintas revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a su confidente.
* Esta capilla, en tiempos del P. Hoyos, estaba presidida por una imagen del Salvador, ante la cual acontecieron distintas revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a su confidente.
Enfrente está la carroza de Cristo Rey, obra de Granda, que sale en la procesión del día del Sagrado Corazón de Jesús. Y en esta misma capilla, el Cristo de la Caña, José Rozas (s. XVII).
Las dos
capillas siguientes, la de la izquierda, están dedicadas a la Santísima Virgen
de Guadalupe (Luis Toral, México 1951), y la de la derecha, a Nuestra Señora de
la Paz y Buen Viaje de Antipolo, enmarcada en un retablo (s. XVIII); que
representan en este Santuario al mundo hispánico de Oriente y Occidente que
abarca la Gran Promesa para la España de aquella época, una tercera parte de la
Iglesia Católica.
Dentro de la capilla de la Virgen de Antipolo, esculturas de S. Francisco Javier (s. XVIII) y Santa Águeda (Adrián Álvarez, s. XVII).
En el
pórtico, izquierda: Retablo (s.XVIII) dedicado al Corazón Inmaculado de María (talla de
Granda) con dos tallas de San Joaquín y Santa Ana, asignables a P. De Ávila (s.
XVIII).
Púlpito, Vía
Crucis, sagrario, Lignum Crucis y ostensorio, obras de Granda.
En la
Cúpula, un artístico trabajo de mosaico moderno, según escuela veneciana y
forma bizantina. En él se encontramos al Corazón de Jesús rodeado por santos y
santas que han contribuido a la extensión de su culto, y en frente, la Virgen del
Pilar.
Para una información más detallada pueden
adquirir en la librería este libro:BASÍLICA DE LA GRAN PROMESA. Memoria de un Encuentro.
Depósito Legal: M-15934-2010

